lunes, 10 de enero de 2011

Capitulo 7

Me siento como si fuera yo misma de vuelta. Como si volviera el tiempo atrás, esos momentos en los que yo creí que eran felices, cuando tenia esperanza y fe en que todo cambiaria para bien, ¡por fin!. Después de tanto tiempo, después de tanto sufrimiento, pensé que me había tocado el turno de ser feliz. Pensé que la vida no tendría porqué ser tan injusta, y que todos tenían al final un poco de equidad en la vida.
  
   Ya no me duele pensar en ello; de hecho, no se si es puro masoquismo pero, me gusta pensar que soy lo suficientemente fuerte para soportarlo.
   Es por ello que sonrío de oreja a oreja. Porque me he dado cuenta de ello.
  
   Soy dueña de mi misma, ¡me siento bien!
  
   ─¿sabes? Yo tampoco me olvidé de ti. digo; pero cuando pronuncio mis palabras, no puedo evitar que se me escape naturalmente una mueca que afecta mi sonrisa.
  
   No me doy cuenta de lo que estoy haciendo, me he engañado a mi misma.
  
   Estoy montando todo un teatro para vengarme de él.
  
   Es más, estoy actuando como una estúpida.
  
   Me pongo seria, y luego sonrío como loca.
  
   ¿quiere decir otra razón mas para la lista?¿encima de que éste chico me halla roto el corazón, también me hace perder el juicio?
  
   Mis pensamientos no son coherentes, estoy confundida.
  
   La certeza de hace unos segundos se esfumó tan rápido como llegó.
  
   ─Eso quiere decir que existe una posibilidad de que… responde Ryan como quien no quiere la cosa.
   No, no quería decir eso. Quería refregarle en la cara todo.
  
   Pero… mi cabeza es un colador.
  
   Tic, Tac. Los minutos pasan.
  
   Creo que me quedé congelada con la sola idea de que él vuelva a ser parte de mi vida. O mas bien de no estar el 100% segura de querer decir no.
  
   ─De que… prosigue Ryan, seguramente por no parecer un tonto. La conversación acabó ahí mismo, en cuanto dejó su insinuación en el aire. …¿no me odies?.

   « ¡¿Qué?! » pienso para mis adentros.
  
   Mi cara se empieza a transformar en la pura incredulidad en persona.
  
   ¿Es eso lo que quería decir? O… yo interpreté las cosas erróneamente.
  
   ¡Oh! Caigo en la cuenta de que ese es él. De que cuando dice algo o hace algo que me deja fuera de lugar, lo compensa con algo estúpido o bromas; o en este caso, algo de una carga mucho mas ligera.
  
   Tengo que admitir que me siento mucho mejor, porque esa si es una pregunta que puedo contestar.No lo odio, por lo menos no ahora. Es decir, si estuve muy… pero… ¡Oh, Dios! ¡¿Qué me pasa?!
  
   No puedo seguir con esto, supongo que estoy entrando en shock, puesto que no lo hice en cuanto lo vi.
A lo mejor fueron sus palabras, que me dispararon el pulso hasta poderlo sentir por todos lados.

  
   Me rindo.
  
   Estoy en transe y no voy a poder contestar nada de lo que él diga ahora, pero ¿Qué hago? ¿Me voy sin mas? ¿Le explico cualquier mentira? O… ¿Le digo todo?.
  
   Pienso en esta ultima pregunta, y siento que me invade una rabia instantánea.
  
   El recuerdo no tarda en llegar.
  
   No me molesto en detenerlo, de hecho me separo de él, que estaba parado frente mi observando todo.
  
   Me siento en un banco, uno diferente con un árbol detrás que me podía servir de respaldo. Si lo hubiera visto antes, cuando llegué, lo hubiera elegido.
  
   Me siento y apoyo mi cabeza en árbol. No hace falta mirar para saber que Ryan ya estaba sentado al lado mío.
  
   No me molesta en absoluto, me da tiempo de procesarlo todo.
  
   Pienso en el día que fui al parque, con la esperanza de sacar todo de dentro mío. Como una fruta, cuando se pone en mal estado, se pudre sin pedir permiso. Y lleva consigo a las demás que la rodean. Todas se empiezan a pudrir.
  
   Eso es lo que tenia que evitar, pudrirme todo por dentro.
  
   Cuando terminé de gritar; me sentí mejor, no del todo pero mejor. Comprendo que, lo que necesitaba, lo que en verdad me haría sentir bien completamente, es habérselo dicho a él y no al aire.
  
   Desde aquel día en que Ryan decidió que ya no tendríamos que estar mas juntos, yo lo acepté; lo acepté porque no me quedaba otra, porque creía que era tonto e inútil siquiera suplicar.
  
   En definitiva, era de débiles.
  
   Yo no quería ser débil, lo que me llevó a callar.
  
   Nunca le dije a nadie lo mucho que dolió sentir que no era lo suficiente, que no estaba a la altura. Nunca pregunté mas nada, simplemente hice como si nada malo hubiera pasado. Yo sabia que era malo, pero no me di cuenta de ello hasta que llegué a casa y me topé con mi padre.
  
   ─No quise decir eso, comienzo titubeante haciendo referencia a su insinuación, de todos modos ya sabe a lo que me refiero. y… no puedes esperar a que esté lucida y perfecta después de haber desaparecido y hacerte aparecer, así, como si nada, bombardeándome con preguntas esperando que te las conteste. es mejor ser honesta. Después de todo voy a terminar mi rehabilitación.
  
   Voy echarle todo en cara, lo acabo de decidir.
  
   Echo un vistazo a su expresión, y se da cuenta que yo no voy a ir por su jueguito. Y todo rastro de felicidad y broma desaparece.
  
   Es obvio que se dio cuenta que no respondí no a la pregunta de si le odiaba.
  
   Es extraño.
  
   Puedo ver pasar todo por sus ojos, sin embargo su expresión sigue intacta: cauta.
  
   ─No te odio. le digo para tranquilizarlo, y funciona.
  
   ─Tú no entiendes. responde después de varios minutos pensándoselo.
  
   Levanto una ceja involuntariamente. Ahora lo que no entiendo es su respuesta.
  
   ─Si, y seguro que tú si lo comprendes todo. digo exasperada, lo que me sorprende porque pensé que ya me había calmado.
  
   Insolente, se me viene a la mente.
  
   El me bota como pañuelo descartable, ¿y yo no entiendo?, ¿Qué derecho tiene para reprochar algo, cuando él mismo me dejó?
  
   Lo miro a los ojos esperando una respuesta. Por lo que se levanta y se arrodilla ante mi tomándome las manos.
  
   Me incomoda porque no estaba preparada, y porque no quiero su contacto.
  
   Intento deshacerme de las de él. Pero las aprieta con obstinación.
  
   ─¡Lo lamento!, ¿si? Lo lamento. Soy idiota, ya lo sabes. estaba suplicando, no me lo puedo creer.
  
   Volvió a desequilibrarme. Había cambiado mucho, no solo físicamente.
  
   Ryan nunca, pero nunca me hubiera suplicado antes. Hubiera usado otra táctica conmigo pero nunca una suplica.
  
   No respondí porque no quiero hacer lo mismo que hace un rato.
  
   Definitivamente eran sus palabras las que me desacomodaban.
  
   No podía ignorar que estaba arrepentido, no se si de haberme dejado, pero si de haberme hecho sufrir.
  
   Bueno, ¿Qué más da? Le voy a dar mi discurso.

4 comentarios:

  1. Bien, me gusta esa lucha interna, ese querer olvidarle y no poder.
    De todos modos, no sé, no sé, este Ryan no me acaba de gustar, me parece que no le conviene.

    Bueno, me alegro de ver un nuevo capítulo. Sólo una observación, si me permites, las comillas americanas «» sabemos que imprimen más elegancia al texto que los signos <<>>, úsalas. Si no las tienes entre los símbolos de tus herramientas en el procesador de textos, entonces utiliza el codigo ascii. Es muy fácil, manteniento la techa alt pulsada, marca 174 y suelta el alt para que salga « y lo mismo pero pulsando 175 para que salga ». Es una tontería, pero el texto gana mucho.

    Te sigo leyendo.

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  2. jajajaja gracias!!! si, las he buscado!!... me di cuenta que esas quedan muy feas, por eso no las volvi a utilizar.
    por favor, cualquier critica no te la guardes!!
    gracias de vuelta. =)

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  3. Perfecto, ahora queda mucho mejor. Lo dicho, espero el próximo capítulo.

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  4. No me había dado cuenta hasta ahora, te acabo de comentar y aquí son las 20:37, pero veo que tu blog marca que he hecho el comentario a las 11:37. Ahora ya sé la diferencia horaria que hay entre nosotras. Ya ves, cuando casi estoy preparando la cena, vosotros casi estáis preparando la comida. Bueno, es una tontería, nos leemos.

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