Por más que la busque por todos lados, Emily no está.
Hoy no vino al colegio. ¿Por qué? ¿Le habrá pasado algo? ¿El padre le hizo algo?.
Me rindo y trato de pasar el rato.
Estamos sentados en las sillas del bar del colegio.
Hace una temperatura especial. Corre una brisa hermosa.
Tyler quiere salir a algún lado con todo el grupo.
─Tengo sed, ¿Quién pone dinero para la bebida? ─pregunta Tyler.
Generalmente, cuando tiene ese tipo de actitudes, me hace acordar a Ryan.
Creo que Tyler está más que feliz con ser el nuevo "líder" (por llamarlo de algún modo).
Bueno, supongo que siempre será así. Uno que siempre va a la cabeza por los demás.
No es que sea malo. Pero es molesto. Por eso no me opongo, ni hago de rebelde. Yo también tengo sed.
Hacemos una ronda para poner el dinero en su mano.
─¿Quiéres que valla yo? ─Me ofrezco.
─¡Claro! ─Me dice alegre. ─Me ahorras el trámite. ─agrega, guiñándome un ojo. Por un momento, pensé que se refería a que no tenía ganas de ir. Pero cuando me dejó el dinero en la mano, y se fue junto a una chica, creo que llamaba Claire; comprendí.
─¿Vamos? Te acompaño, así no vas solito. ─Ashley, tan fiel a su trabajo: Estar siempre rondandome.
Respondo con una sonrisa forzada, y me pongo en marcha.
Ashley va inusualmente muy tranquila y callada. Pero la verdad es que, se esta muy bien así, por lo que ni me preocupo en empezar la charla.
─¿Sabes? Hace mucho que no salgo a ningún lado, ─Oh, no. No lo hagas. No me lo pidas. ─Y veo que a ti también te hace falta un poco de aire nuevo. ¿Por qué no salimos un rato después? Es decir, nosotros dos. ─Pregunta sin rodeos, enfatizando las palabras "nosotros dos" para descartar el viaje grupal.
Genial, si me lo pide.
Creo que estoy empezando a odiar esa forma suya en que siempre termina presionándome a hacer algo. A lo que me refiero es que... Nunca un "Te gustaría... ", "Que te parece si... ", "Quieres... " Es obvio que me pregunta, y que puedo decir "no" perfectamente.
Es sólo que... no puedo.
Hay algo en ella que es bueno.
Es decir, ¡Está intentando ayudarme!
¿Por qué o para qué tengo que ser tan malo, o desagradecido con ella?
Ya estábamos en el mostrador del bar.
Me giro y le sonrío sin compromisos.
─Eh..., ─murmuro.
─¿Si? ¿Le ayudo en algo? ─interrumpe el señor que atiende el bar.
¡Oh! ¡Que oportuno!
Ashley se queda esperando una respuesta, y yo con la nueva excusa, me vuelvo al vendedor sonriendo para hacerle mi pedido. Y por si fuera poco, me adentro más en el lugar, dejándola unos minutos.
¡Que actitud la mía!
Me siento mal por ella, y antes de que el señor me cobre, le pido un chocolate, que pago por mi cuenta.
Me reuno de vuelta con ella y levanto mi mano enfrente de la suya.
─Toma. ─Ella abre la palma y ve caer el chocolate. ─Gracias por acompañarme ─Es obvio que no solo me refiero a ahora, pero no tengo la menor idea de si ella lo capta, o se da cuenta.
Se le ilumina el rostro con una sonrisa y responde animada:
─Si así va a ser,... Entonces te acompaño más seguido.
Mmm... Ya, como si no lo hiciera todavía.
No me gusta cómo sonó eso.
Creo que es una tremenda metida de pata.
─Vamos ─insto.
Empezamos a caminar de nuevo, y es imposible ignorar el cambio de humor en Ashley.
Entonces... ¿Salimos a algún lado? ─Pregunta, ahora mucho mas confiada.
Se nota el contraste, su pregunta anterior estaba manchada de inseguridad, y ahora hasta podía sonar entusiasmada, segura de mi respuesta.
Esto es un error.
No puedo dejar que esto, o mas bien ella, avance más.
─La verdad es que... Estoy sin energías para salidas. ─Miento insulsamente, pero se lo traga ─Pero... Quiero hablar contigo de algo.
Para entonces, ya llegamos a la mesa en donde estaban todos.
Hablamos de tonterías mientras bebemos, y luego toca el timbre que nos indica ir a clases de vuelta.
Como se hace costumbre, algunos nos quedamos un rato mas sentados, hasta que Ashley me agarra para empujarme a clases, y luego cuando ya empiezo a caminar, se queda aferrada a mi brazo.
En clases, intento prestar toda la atención posible, sin prestar mucho interés a los intentos de charla de Ashley, que ahora se sienta atrás mio.
Asumo que es de mucha importacia, para ella sobretodo, que le tengo que informar mi desinterés hacia ella, o hacia cualquier otra. (Claro, con una excepción, pero no tiene porque saberlo)
Cuando finalizan ya las clases. Recojo mis cosas, y salgo distraido por el pasillo.
Cuando salgo ya del edificio, me acuerdo de mi tarea: Hablar con Ashley. Entonces detengo mi paso, y miro a mi alrededor. No la encuentro, y supongo que todavía no salió, como la mayoría, me vine muy deprisa.
Me apoyo en la pared lateral del edificio, para tener mejor vista de quien sale, aunque está un tanto alejada (no mucho).
Cuando la veo salir, sé que no me esperaba, porque se le escapa una sonrisa de sorpresa.
Mientras se acerca, noto que se está regodeando en su propia felicidad.
Me siento una miérda.
─¿Me esperas para acompañarme tú a mí? ─pregunta arquenado las cejas.
─De hecho, te tengo que decir algo ¿Recuerdas? ─Respondo, pero como si fuera buen perro, me levanto para obedecer. ─Te lo digo mientras vamos. ─La afirmación sonó como pregunta.
─Bueno, vamos. ─Dice, elevando las comisuras mientras asiente.
Caminamos un rato, para alejarnos de cualquier oyente, después de todo, no quiero que sea mas bochornoso para ambos, de lo que ya es.
Ashley me toma la mano, y dice:
─Entonces...
Yo miro nuestras manos entrelazadas. Las levanto a la vista de ambos, y ella las observa conmigo un poco confusa, como si me preguntara si eso no era lo que yo quería.
─De esto quiero hablar ─Respondo agitando su mano.
Ella quiere empezar a decir algo, pero la interrumpo, porque se que va a decir todo lo contrario a lo que yo estoy tratando de soltar.
─No, Ashley. Creo que... No está bien esto. ─aminoramos el paso, hasta detenernos y quedar de frente.
─No puedo... ─Empiezo sin saber muy bien qué decir. ─No puedo corresponderte. ─Digo un tanto inseguro por el término. Pero para afirmar más lo que dije, dejo caer mi mano de entre la suya.
Ashley no tiene la menor idea de cómo actuar, o su respuesta es desconsierto.
─Pero... ─Es lo único capaz de decir. En su cabeza le está dando mil vueltas al asunto, seguramente filtrando algo que ella hiciera mal. Que interpretara mal. ─Yo...
─Puede que no sea muy tarde para... Ya sabes, mirar por otro lado. ─Comento.
Un bien para los dos: No me siento tan poqueria, y ella se busca algo más.
Ella me mira directo a los ojos, y aprieta los labios volviendo a bajar la cabeza cuando dice:
─¿Ya es demasiado tarde para ti? ─pregunta certera.
«Si, ya es demasiado tarde para mi» pero no lo voy a decir en voz alta. En cambio, levanto mi brazo pasandolo por sus hombros, lo que la voltea de nuevos hacia al frente, y froto mi mano contra su hombro en respuesta.
Empiezo a caminar de vuelta, lo que la obliga a ella también.
─Igual, eres buena amiga. ─Afirmo sinriendo para ya acabar con la tensión. ─¿Te gustaría ser sólo mi amiga? ¿O no lo merezco? ─Parodio, y ella sonrie al fin.
Me palmea la mano que está en su hombro y se suelta.
Cuando creo que me va a responder, me encaja un beso en la boca.
Un beso desesperadamente apasionado. Sus manos, ahora en mi nuca, me aplastan contra su rostro.
Aunque me cuesta, la separo de mi.
Sus facciones me hacen la pregunta: ¿Y? ¿Sigue siendo demasiado tarde?
─Lo lamento Ashley.
Ella se resigna de una vez por todas.
─Está bien. Disculpa por todo esto. Mejor sigo yo sola desde acá. ─murmura.
Mientras se va, me doy cuenta de que a lo mejor fue para que no la viera llorar, o algo por el estilo.
La entiendo, ¿Es que no es lo mismo o parecido a lo que me pasa a mi?
Ya es demasiado tarde para mi. Intenté muy tarde que me gustara otra chica.
Emily es la que quiero.
Al otro día, todo es normal e incómodo con respecto a Ashley.
Nos saludamos, si. Estamos cerca en el mismo grupo, si. Nos dirigimos la palabra, si. Pero ahi llega todo.
Lo primero que noto es que, al tocar el timbre, ella ni me mira, sólo va a clases sola.
Y es obvio ese cambio frente a los espectadores.
Hoy Emily si vino. Y físicamente, esta bien (No sé, esperaba ver si el padre le puso la mano encima), aunque es obvio que no es la misma.
Si antes me enojé porque ella estaba en su mundo, ahora deberia estar furioso de que literalmente viva en el mundo de su mente.
Tiene la mirada fija en la nada, y en momentos frunce el seño intentando descubrir el mayor de los secretos.
Cuando los días pasan, y sigue igual, me paso de nuevo al grupo de ella. La humillante verdad es que, aunque si me preocupa Emily, es totalmente incómodo estar con Ashley. Se que cada vez que me mira, me acusa. Y de que no puedo decir nada sin que ella voltee la vista para otro lado, y solo la vuelva porque alguien la llame.
Este grupo es definitivamente más tranquilo.
Me siento cerca de Emily para ver cual es su reacción, pero ella sigue flotando.
Me estoy cuestionando seriamente mis sentimiento hacia ella.
Creo que todo empezó cuando nos conocimos, yo era íntimo amigo de Ryan, por ende yo estaba presente cuando se pusieron de novios.
Los dos grupos, el de ella y el nuestro, empezó una extraña confidencialidad.
Hasta que al final se podía decir que eramos una mezcla de "amigos". Cada uno tenia afinidad con diferentes personas del grupo, y la mia por supuesto, estaba al lado de Ryan. Eramos el cuarteto, yo, mi novia Lauren, y ellos dos.
Las cosas entre Lauren y yo no estaban muy bien, ella vivía quejándose de muchas cosas, y llegaba un momento que acababa con mi larga paciencia.
En esos momentos Emily me aconsejaba y yo intentaba seguir sus consejos para que la relación durase. Pero Lauren renía todas para acabar. Una vez dijo que ya se había cansado de mí, y de mi estúpido carácter.
Intenté entenderla.
Muy absurdo para un adolescente, pero así fue. Intentamos una segunda oportunidad. Estaba tan enfrascado en Lauren, en que todo vaya bien, funcione, y demás, que no me di cuenta del problema de Ryan hasta que me dijo que iba a terminar con ella y se iba a ir con su familia. Al parecer su familia se mudaba de casa, y así de colegio.
Por lo que entendí, se sentía ahogado y abrumado.
A mi me pareció mas que quiería volver para atrás y recuperar su vida anterior, por pura nostalgia.
No sé qué tanto podría extrañar, si al principio la pasabamos de lujo. En nuestro pequeño grupo privado, todos bromeaban con todos, y podía pasarsela muy bien incluso por separado (sin Ryan, sin mi, sin Lauren).
No había mucha diferencia con lo que él esperaba de una buena relación. Es decir, seguia con sus amigos de siempre, no había mucho de lo que Ryan hacia le molestara a Emily tanto como para "prohibirle" seguir haciéndolo. En conclusión, Emily estaba perfecta para cualquier chico al estilo Ryan, loco por su libertad.
En fin, cuando se fue, Emily reaccionó realmente mal. Estaba despechada (realmente, para que hasta yo lo notara) que quizo fingir que no pasó nada. Sin emabargo aunque ella quisiera fingir, yo me mostré muy buen amigo y la acompañé. Ofreciendole mi soporte. Mas que todo, porque creí que Ryan era un animal sin motivo alguno.
Yo realmente me concideraba su amigo, e intenté que se abriera, y me contara lo que realmente sentía. Pero ella obstinada se cerraba más y más, haciendose más daño.
Lauren terminó conmigo.
No hay segundas oportunidades para que algo estropeado vuelva a funcionar como la primera vez.
Asíque Emily y yo eramos los infelices abandonados por el amor.
Ella como forma cortés me prestó soporte (sólo por ser cordial, ella sólo se hundía en su propio pozo)
Y fue ahí cuando pasó.
Cuando mi rutina se transformó en cuidarla y extrañar lo que era. Cuando por querer comprender, me veía observandola aprendiendo nuevas expresiones en su rostro.
En un error mio por entender, me puse en el lugar de Ryan. Me preguntaba porqué iba a extrañar algo, qué cosas negativas podía haber en ella. Y me ví a mi mismo encontrando las cosas positivas de ella.
Fue un descuido de mi parte cuando tenía la guardia baja.
Sin embargo, los dos seguimos cada uno con su vida.
Ella parecía normal, pero sin ningún signo de sentirse normal.
Y yo, también intentaba buscar una vida normal. Y pues... Por supuesto intenté volver a la vida amorosa. Pero, nunca me convencían. Flirteaba por ahi, y luego descartaba de inmediato.
Conocí a Ashley, y ella me gustaba. Empezamos ese jueguito, al cual yo jugaba a medias, y así hasta que me rendí .
Yo quería estar con Emily.
Dejé todo, y me concentré en ella. Después de todo, no tenía elección. Es decir, mirando otras chicas, no funcionaba. Y si Emily me rechazaba, ya estaba.
Digamos en una palabra, estaba regalado con moño y todo.
A la salida de clases la busqué, y noera de extrañarse encontrarla en su árbol de atrás de la escuela.
Era como su santuario.
Me senté a su lado sin llamar mucho la atención. Estaba dispuesto a esperar, después de todo, en algún momento ella tendría que reaccionar y darse cuenta de que tiene que volver a casa.
Ella ni se permuto al sentarme cerca.
Me distraí pensando en las musarañas. Y me pregunté ¿Qué estoy esperando? ¿Para qué espero que me preste atención?
Entonces ya sé porqué.
Era jugar a todo o nada.
No creo que lo sepa de todos modos, ella no es tan esquiva como para andar por el lado mío sin siquiera decir algo. Sería egoísta, y ella no lo es.
Es estúpido seguir así.
Definitivamente es hora de actuar, en vez de mirar.
Como si fuera el destino que me respone, siento unos brazos alrededor de mí. Y no me puedo creer lo que estoy viendo.
Emily me está abrazando.
¿Se supone... ?
¡Oh! ¡Ya! ¡No seas tan tonto! (Es difícil cambiar la forma de actuar con ella, pero lo hago).
Estiro mis brazos y la abrazo también. No como amigo, sino como yo quiero.
─No sabia que ya volví a ser la de antes ─comenta antes de respirar más rápido.
Después de un rato se separa, y yo para que no se aleje. La atraigo hacia mí, y me acomodo para que ella se quede así. A mi lado.
─No, de hecho pareces peor ─Se me escapa, y frunzo el ceño. ─Por eso volvi. Pero parece que ni te diste cuenta. ─Digo con recelo.
Ella asimila las palabras, y sé que se va incómodar, porque... ¿Qué derecho tengo? ¡NINGUNO! Soy su amigo, si. Pero no es suficiente. Al menos no para mí.
Miro de reojo y la veo pensando, más bien, debatiendo algo. Al final suelta como atragantada, como si lo quisiera decir desde antes.
─Ryan volvió. Es decir, lo encontré en una plaza y me pidió que volviera con él.
Además de que todos mis organos caen al piso, siento tanto odio. Quiero decir «¡¿Qué?!» El muy desgraciado la deja tiraba a la deriva, y ahora ¿Quiere volver?.
Estoy desquiciado. Y eso me pone enfermo, porque odio esas olas de emociones que me hacen parecer psicópata. Asique... simplemente me callo.
Es entonces que ella dice:
─Ya sé, no te preocupes. Le dije que no podía volver con él, y me respondió que entró al servicio militar.
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Intenta dar lástima?
─¿Y? ─Pregunto molesto.
─Pues, que no puedo dejarlo así como así. Un tipo al cual yo consideré como un padre cuando era mas chica, entro en eso y… lo ultimo que supe de él, fue que todas sus cosas quedaron a cargo de su hermana ─Me explica en resumen ─Y bueno… eso me ha atormentado estos días. ─Termina.
Si, ¡Claro! Quiere dar lástima. Juega sucio el maldito.
─Te aterroriza que no vuelva, y peor aun, que le hayas rechazado antes. ─Ahora entiendo por dónde viene la mano. La verdad me tiemblan los labios por querer decir algo. ─¡Él terminó contigo! ¡No le debes nada! ─En puro impulso lo largué. Como si le explotara en la cara.
Estoy nervioso, no quiero tratarla mal. Pero... ¡Dios! ¡Va a seguir creyendo en él! ¿Cómo puedo mantener el auto-control si ella sigue pensando en él. Y yo cayendome a pedacitos. Es que... Emily nunca me va a ver más que como su amigo. Y es tan frustante.
Ella se levanta y se separa de mi. «Genial, ¿Por qué simplemente no soplas hacia mi para terminar de desmoronarme? Es más fácil que cualquier cosa que pienses.» Digo para mis adentros sarcásticamente.
─Ya sé, y es por eso que intento convencerme a mi misma de que ya no vale la pena. ─Dice con tristeza.
Ella sólo está intentando olvidarlo. No estoy siendo justo. Soy impulsivo. Me dan ganas de abrazarla tan fuerte que hasta podría romperla, como una muñeca. De repente siento un entusiasmo, por querer cuidarla, y por intentar ayudarla.
─Tú no lo dejas salir. ─Digo, y para explicarme mejor señalo su cabeza. ─Necesitas distraerte, no encerrarte sola. ─Señalo con dulzura. Y se puede decir que todo el clima lo hace necesario. Asíque me acerco y pienso en decirle. Pero su cercanía me propone otra cosa. Me acuerdo de Ashley, y de su beso. Y ahora entiendo: La desesperación. ─Necesitas… saber. ─Digo casi inaudible frente a su rostro.
Como si el coraje estuviera en una caja, lo saco y lo dejo fluir por mi cuerpo.
Sin miedo ahora, pongo mis manos a cada lado de su cara, y presiono mis labios contra los suyos.
No es menos de lo que esperaba que sería.
Además pensé que ella me rechazaría, y no lo ha hecho.
Tan fácil como vino, así de facil se me va el coraje. Y me aparto obligandome a mantaner mi rostro cerca. Si, seguía esperando un rechazo. O algo parecido. Pero ella solo gesticula:
─No entiendo...
¿No es obvio?
─Creo que es lo mas obvio del mundo Emily. ─Respondo con sarcasmo, pero ella sigue confundida. ¿A qué espera? ─Em… todo el mundo sabe que… voy a seguir atrás tuyo aunque sigas enamorada de mi antiguo mejor amigo. ─Busqué las palabras minuciosamente, sin embargo siguen avergonzandome decirlas en voz alta.
Ella sigue con su cara de confusión. Y me viene una sensación de inseguridad arrolladora. ¿Se está burlando de mí? Estudio sus facciones. Ella no es de esas. Pero, ¿Por qué tanta confusión? Para todo el colegio era obvio que yo estaba literalmente "babeando" por ella. ¿Por qué ahora me enoja que ella no lo vea?
Miro sus ojos, que están tan cerca de mi. Ella está pensando. Y de repente, noto el color en sus mejillas. Que adorable.
─Pero… Ashley. Si, ¿ustedes no… ? ─Intenta zafarse. Que frustración.
─No. Además, ya me cansé de intentar. ─Respondo con sinceridad, alejandome, dandole espacio.
─¿Intentar el qué?
─Esta cosa de… prueba y fallo. ─Respondo incomodo. ─ya he salido con suficientes chicas como para ser inteligente y darme cuenta que con la única que quiero salir, es contigo. ─Ya está. Me cansé de tanto suspenso.
─Liam… ─Hace una pequeña pausa buscando las palabras. ─Esto… No lo había pensado antes.
─Claro que no. ─Digo para mí, más que para ella.
─Liam… Yo te quiero. No lo puedo negar. Es decir ¿Cómo? Si siempre has estado ahí, para mi. Cuando te necesité, solo miraba a mi lado, y te veía. ─Ahora estaba nerviosa, y confiesa: ─y… siento mucho que hayas pasado por eso. Creo… Creo que, si hubieras estado antes, ya sabes, me hubieras dicho esto antes de ver a Ryan, creo que… yo… creo que hubiera podido… estar contigo ahora.
Siento como si me dieran una cajita de regalo, y cuando la abro, alguien salta desde dentro gritando ¡Sorpresa!
Esas palabras no pueden entrar en mi cabeza. Y hay algo en todo esto, que me molesta. Y no me es difícil detectar qué es.
Siempre después de Ryan.
Ya no me importa.
─No es lo que esperaba. ─Digo con íronia, y sonrío
─¿Qué cosa?
─No son las palabras que exactamente esperaba escuchar, y sin embargo podría haberme tirado de donde quieras por escucharlas. Pero, no me satisfacen, porque sigues pensando, o queriendo compararme con él. ─No puedo evitar decir la verdad.
Le pasa por el rostro el reconocimiento y puedo estar seguro de que tengo razón.
Ella se lo piensa un rato, y responde:
─Te quiero, independientemente de cualquier cosa que tenga que ver con Ryan. ─Me eleva las esperanzas, sé que lo que dice es cierto. Y se tomó el trabajo de que al momento de decirlo sea verdad.
Traducido: Me quiere.
Lo que es igual a: Tengo esperanzas.
sábado, 19 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Capitulo 9: Emily
Las semanas pasaban, y yo entraba y salía, a lapsos indefinidos, de sueños a la realidad.
En momentos estaba en clases, y en otros imaginaba toda la situación con Ryan, es decir, perdonándolo y volviendo con el. O todo tipo de variables con respecto a mi relación con él.
Necesitaba estar cien por ciento segura de que estaba bien, y de que Ryan es parte del pasado. Pero ¿Cómo? Si estaba tan preocupada por él, porque le pasara algo en esta “nueva profesión”.
Sabia que lo correcto era dejarlo pasar, y guardarlo en un cajón en mi mente, sin embargo otros recuerdos afloraban.
El recuerdo de perdida de alguien por el maldito servicio militar. Nunca pensé que iba a pasar por lo mismo, se suponía que no iba a pasar más. Pero acá estaba, con un ex novio que no se si deje de amarlo y se esta metiendo en es pesadilla.
Mis ensoñaciones eran muy frecuentes, porque dentro de mi estaba el aturdimiento de no querer dejar a Ryan ir a ese lugar, no quería perderlo, y por otro lado, el de dejarlo ir, no solo físicamente sino también mental y sentimentalmente
En otros momentos estoy tan enferma y cansada de pensar en ello que vuelvo a la realidad desesperadamente para quedarme ahí.
Soy vagamente consciente de todo.
-Emily, ¿Qué tienes? ¿Qué traes? -me preguntaba mi mejor amiga Helen. A lo cual, yo respondía:
-Nada -casi monótona.
Aunque era mi mejor amiga, no le había contado sobre Ryan. Claro que sabia sobre nuestro noviazgo y sobre que el termino conmigo, por supuesto, es lo que sabe el colegio entero. Pero nada mas.
No pude contárselo porque lo jure, porque así tenia que ser, y así fue.
En unas de esas salidas a la realidad, me encontré sentada en el mismo árbol de siempre, era fuera de clases, lo sabia porque Liam estaba sentado a mi lado (él, a menos que no sea una emergencia, no perdería sus clases por mi).
Como antes, siempre a mi lado.
Me sorprendió. No me acuerdo de que me halla perdonado, mucho menos ahora que estaba ida del todo.
Ahora que lo pienso, ¿no es esto una emergencia? ¿faltó a clases?
Me doy cuenta de que no, porque a lo lejos puedo ver otros chicos, además no esta haciendo nada, solo me acompaña.
Si fuera emergencia… haría algo, ¿no?
Me alegra mucho de que vuelva conmigo. El sigue mirando al frente sin hacer caso a mi observación. Asíque me acerco lentamente y lo abrazo.
Lo siento titubear, pero al fin me lo devuelve muy firme.
-No sabia que ya volví a ser la de antes -repuse contra su pecho. Al decir aquello me dio miedo de que vuelva todo ese alejamiento y alargué más el tiempo del abrazo.
-Nada -casi monótona.
Aunque era mi mejor amiga, no le había contado sobre Ryan. Claro que sabia sobre nuestro noviazgo y sobre que el termino conmigo, por supuesto, es lo que sabe el colegio entero. Pero nada mas.
No pude contárselo porque lo jure, porque así tenia que ser, y así fue.
En unas de esas salidas a la realidad, me encontré sentada en el mismo árbol de siempre, era fuera de clases, lo sabia porque Liam estaba sentado a mi lado (él, a menos que no sea una emergencia, no perdería sus clases por mi).
Como antes, siempre a mi lado.
Me sorprendió. No me acuerdo de que me halla perdonado, mucho menos ahora que estaba ida del todo.
Ahora que lo pienso, ¿no es esto una emergencia? ¿faltó a clases?
Me doy cuenta de que no, porque a lo lejos puedo ver otros chicos, además no esta haciendo nada, solo me acompaña.
Si fuera emergencia… haría algo, ¿no?
Me alegra mucho de que vuelva conmigo. El sigue mirando al frente sin hacer caso a mi observación. Asíque me acerco lentamente y lo abrazo.
Lo siento titubear, pero al fin me lo devuelve muy firme.
-No sabia que ya volví a ser la de antes -repuse contra su pecho. Al decir aquello me dio miedo de que vuelva todo ese alejamiento y alargué más el tiempo del abrazo.
En fin, me separo para darle espacio.
Porque estoy segura que no se esperaba esa reacción de mi.
Pero el me apoya a su costado contra el tronco del árbol.
Me agrada, creo que pasaron siglos sin el. Liam, el único que siempre estuvo ahí para mi.
No, de hecho pareces peor. Por eso, volví. Y parece que ni te diste cuenta. -¿siempre fue tan directo? La primera parte de su frase suena con dolor, pero la segunda se le agrega… ¿frustración?.
Pobre Liam, debe estar arto de mi.
De todas formas, yo misma lo estoy.
Debe de pensar en alguna madera de romper esta amistad para librarse de mi, de una vez por todas.
-Ryan volvió. Es decir, lo encontré en una plaza y me pidió que volviera con él. -le solté.
Si hay alguien que merece que le cuente todo lo que verdaderamente siento, esa persona sin dudarlo, es Liam.
Aunque nunca había sido tan abierta con él, me siento bien.
No parece lo mismo por parte de Liam, que cambia su semblante para reemplazarlo por rabia.
-Ya sé, no te preocupes. -Le prevengo. -Le dije que no podía volver con él, y me respondió que entró al servicio militar.
-¿Y?
-Pues, que no puedo dejarlo así como así. Un tipo al cual yo consideré como un padre cuando era mas chica, entro en eso y… lo ultimo que supe de él, fue que todas sus cosas quedaron a cargo de su hermana. -le cuento porque él no lo sabe. Aunque si que sabe de que mi papá es un desgraciado, asíque lo comprende. -y bueno… eso me ha atormentado estos días. -Concluyo.
-Te aterroriza que no vuelva, y peor aun, que le hayas rechazado antes. -Afirma muy seguro, y también muy resignado. -¡Él terminó contigo! ¡No le debes nada! -Exclama mirando al cielo.
Yo a su lado, noto perfectamente la tensión de su cuerpo, también noto que esa posición ya es incomoda.
Me enderezo alejándome unos centímetros de él.
-Ya sé, y es por eso que intento convencerme a mi misma de que ya no vale la pena. -en mi voz se desliza un sentimiento de tristeza, lo que hace que parezca que de verdad lo intento.
Liam también se endereza, y quedamos frente a frente.
-tú no lo dejas salir -responde.
Señalando mi cabeza, pero sin tocarla. -Necesitas distraerte, no encerrarte sola. -dice poniendo los ojos en blanco -necesitas… -se acerca mas hacia mi, para hacer alguna seña con sus manos o algo, como lo de mi cabeza. O eso creía. -Necesitas… saber. -susurra.Y con determinación, pone sus manos a cada lado de mi rostro, y me besa.
No me resisto, porque mi cuerpo se desconecto de mi cabeza.
No encuentro donde están mis manos, o alguna extremidad.
La cabeza da muchas vueltas, y me mareo al instante.
No comprendo, ¿Qué se supone que tengo que saber?
¿Qué hay otros chicos, u otra gente en quien pensar?
Liam se separa unos escasos centímetros para ver mi expresión.
Lo miro confusa y admito:
-No entiendo… -digo entrecortadamente, aunque agradezco tener voz para decirlo.
-Creo que es lo mas obvio del mundo Emily -decia, pero yo todavía seguía sin entender.
Además, estaba mas consciente de que no se alejaba ni medio milímetro.
-Em… todo el mundo sabe que… voy a seguir atrás tuyo aunque sigas enamorada de mi antiguo mejor amigo. -confiesa, avergonzado.
Liam no estaba conmigo por amistad, ¡¿él esperaba algo más de mi?! ¿es que de verdad no le importa? ¿no le importa que sea tan estúpida, lenta, despistada, melancólica y desesperada?
Me hace sentir rara, porque yo estaba tan embobada con Ryan que no había reparado en nadie más.
Me quedo con este pensamiento, porque parece decir mas de lo que parece.
Parece decir mas de mi… mas de lo que me gustaría…
Mi vida giraba en torno a Ryan, ya fuera porque estaba con él, o cuando me dejó, o cuando esperé a que iba a volver, cuando quise olvidarlo, cuando intenté avanzar ya de una vez, cuando vuelve, y ahora, cuando deseo que la elección que tome es la correcta.
¡siempre es sobre él!
Esta verdad me sorprende y me siento estúpida, de haber perdido todo en él.
Me sentía ultrajada.
Como si me hubieran metido un chip en la cabeza con esa única función:
Ryan.
Siento como si hubiera descubierto el final de un laberinto.
La cabeza se me despeja.
Vuelvo en si, pasaron solo unos segundos.
Liam, sigue esperando una respuesta. A lo mejor tomó mi espera como que estaba pensando en él, pero no. Otra vez, estaba pensando en Ryan.
-pero… Ashley. Si, ¿ustedes no… ? -digo muy lucida (bueno… con respecto hace un minuto).
-No. Además, ya me cansé de intentar. -Dice, ahora si se aleja para ponerse en mejor pose.
Aunque no me di cuenta, él se me había “declarado”.
Supongo que insinuar que esté con otra, no es una muy buena respuesta para alguien que (en otras palabras) dice “me gustas”.
-¿intentar el qué? -pregunto con interés, pero a la vez para ganar tiempo.
Necesito pensar en esto que me dice Liam, además de muchísimas cosas mas, a las cuales pase por alto por culpa de Ryan.
-Esta cosa de… prueba y fallo. -responde incomodo. -ya he salido con suficientes chicas como para ser inteligente y darme cuenta que con la única que quiero salir, es contigo.
Ahora, en la forma en como lo dice, caigo de una vez por todas, en la cuenta de lo que me dice. Y poco más, la mandíbula no me queda colgando frente a él.
Si, es obvio que no le importa nada, esta ciego.
Por suerte, consigo un poco de autocontrol, y resisto las ganas de abrir la boca como en las películas.
-Liam… -«no sabes lo que dices» estoy por decir, pero si lo sabe. Algo en él me lo dice. Parece haberlo premeditado desde dios sabe cuándo. -esto… No lo había pensado antes.
-Claro que no -responde por lo bajo.
-Liam… -intento de nuevo -yo te quiero. No lo puedo negar. Es decir ¿Cómo? Si siempre has estado ahí, para mi. -creo que voy por buen camino. -cuando te necesité, solo miraba a mi lado, y te veía. -empiezo a mirar la hierba que hay bajo mis manos, porque no puedo mirarlo a los ojos. Simplemente me marea. -y… siento mucho que hayas pasado por eso. Creo… -estoy llenando vacíos. A lo mejor lo que voy a decir no sea cierto. -creo que, si hubieras estado antes, ya sabes, me hubieras dicho esto antes de ver a Ryan, creo que… yo… creo que hubiera podido… estar contigo ahora. - la voz en las ultimas palabras fueron apenas audibles, pero firmes. Lo cual me extraña.
Siento un calor que me hierve las orejas. Pero lo que las quema, es su mirada. Se que me está calvando con la mirada, aunque en este momento este viendo mis manos, que compulsivamente pellizcan la hierba.
«puede que si»
Puede que sea cierto lo que dije.
En realidad, Liam no está nada mal. De hecho, es perfecto. Por lo menos lo que necesito.
El silencio me está matando.
Levanto la mirada y me encuentro con la suya.
¿Cuántas veces he mirado directamente a esos ojos mar profundo, desde que rompí con Ryan?
Por lo menos en lo que soy consciente, solo dos veces:
Cuando me acompaño a casa después de llorar, y ahora.
-No es lo que esperaba. -dice haciendo aparecer una sonrisa.
-¿Qué cosa? -Pregunto.
-No son las palabras que exactamente esperaba escuchar, y sin embargo podría haberme tirado de donde quieras por escucharlas. Pero, no me satisfacen, porque sigues pensando, o queriendo compararme con él. -confiesa.
Tiene razón.
Aunque quiero remendarlo. Quiero decirle la verdad, aunque no puedo sin decir algo que le de la razón.
Me pone triste. Su tristeza, me pone mal.
Porque no puedo darle lo que quiere.
-te quiero, independientemente de cualquier cosa que tenga que ver con Ryan. -eso está bien. Por lo menos hizo que sonriera francamente.
Separa los brazos, y los extiende hacia mi en forma de pregunta.
Me acerco a ellos sin dudar.
Recuesto mi cabeza en su pecho, y mis dedos se cierran en su espalda.
Quiero el bien para Liam. Robaría por él, para darle lo que quiera.
Es una deuda que no puedo pagar, a menos que le ocurra lo mismo que a mi. Lo peor de todo es que, yo le estoy haciendo algo similar.
Me siento en deuda.
Si, voy hacer lo que sea necesario para recompensarlo.
martes, 18 de enero de 2011
Capitulo 8
Me pierdo mirando esos ojos que me hacen perder la concentración.
«Egoísta»
─No puedo, no puedo con esto. No me perdonaría nunca si… ─estaba a punto de decir “volviera contigo” pero es mucho mas que eso. Es el simple hecho de volver a darle permiso para que vuelva a destruir lo poco que queda de mi. ─…vuelvo a cometer el mismo error.
Es tonto sentirme tan mal diciendo lo que estoy diciendo, porque después de todo, es lo que suponía debía esperarse de mi.
Sin embargo, me siento mal porque le creo. Le creo que se haya arrepentido, y le creo cuando sus ojos me dicen que les gustaría estar de nuevo conmigo.
Estaba por refutar mi idea cuando lo interrumpo:
─Te esperé. Hasta que me di cuenta de que no ibas a volver, y todo fue peor. ─Los recuerdos empiezan a salpicar mi mente. ─Las cosas no eran las mismas, todo parecía con menos color, mas frío, agotador… ─La lista se extendía mas, pero no quería entrar en detalles. ─Me prometiste,… tú… se suponía que me ibas a alejar de mi casa, que todo iba a ir a mejor. No ibas a permitir que mi padre volviera a herirme. ─Callé abruptamente una centésima de segundo antes que mi voz se quebrara.
Noto que sus manos presionan con mas fuerza las mías, lo que se traduce a “ lo siento, también por eso".
«¿sabes qué es lo peor? Que quería decir cosas mucho mas hirientes, que te duelan tanto como a mi. Pero me limito a esto. Porque me siento egoísta. Y porque no producen mas que dolor al ver tu rostro cuando pronuncio cada palabra.» Digo para mis adentros.
Es horrible, pensé que me sentiría radiante.
─Olvídalo, no queda mas remedio. ─Replico, frustrada conmigo misma.
─Emily, no podía…- dice en tono lastimero. ─He entrado al servicio militar.
***
Estoy en mi cama, observando las motas de polvo que revolotean a los rayos de luz del sol que entra por la ventana.
Intento seguir una de entre todas, pero solo lo consigo por unos segundos, ya que luego desaparece.
Luego me doy cuenta que no hay mas, se han acabado. Y es porque ya no hay luz del sol que las ilumine, puesto que ya es de noche.
Me levanto de la cama, y me estiro. La columna y parte del cuello me duelen. ¿Cuánto tiempo he estado acostada?
Soy vagamente consciente de haber arrastrado los pies hacia mi cama.
Salgo de mi habitación y parece haber personas, lo noto por el ruido del tele en la habitación contigua y por las luces encendidas.
Voy hasta la cocina y cuando estoy cruzando las puerta, casi me choco con mi mamá.
─Hola ─No puedo evitar el tono de sorpresa.
─Hoy no fuiste a clases ─Me reprocha. ─¿Por qué?
─Hoy… me dolía la cabeza un montón ─Miento, pero es inútil, porque ella ya lo sabe. Me ha cubierto siempre que ha podido. ─Era un martilleo constante. ─prosigo al darme cuenta que la mentira dio lástima.
Debo aprender a mentirle mejor a mamá.
─Mmm… ¿tomaste algo? ─pregunta siguiéndome el juego, estoy completamente segura de que papá es el de la tele, y que está escuchando.
─Necesitaba aire; pero si, he tomado algo antes. ─Digo para “calmarla”. O… en otras palabras, seguir con el juego.
Oigo el crujido del sofá.
Se está acomodando.
Me ha creído.
La complicidad con mi mamá, llega hasta cierto punto.
No le cuento mas que lo justo y necesario. Y, por suerte, ella me entiende.
La noche fue tranquila, después de todo, mi papá solo me ha hervido la sangre sin llegar a explotar.
Me doy un baño extremadamente largo, porque mi idea era sacudirme todo lo que ha pasado ese día, pero por supuesto, no sirvió de nada.
Las preguntas me golpean como bofetadas mas fuertes que las que me ha propinado mi propio padre.
¿Qué siento por él?, ¿Qué voy a hacer?, ¿Lo volveré a ver?.
lunes, 10 de enero de 2011
Capitulo 7
Me siento como si fuera yo misma de vuelta. Como si volviera el tiempo atrás, esos momentos en los que yo creí que eran felices, cuando tenia esperanza y fe en que todo cambiaria para bien, ¡por fin!. Después de tanto tiempo, después de tanto sufrimiento, pensé que me había tocado el turno de ser feliz. Pensé que la vida no tendría porqué ser tan injusta, y que todos tenían al final un poco de equidad en la vida.
Ya no me duele pensar en ello; de hecho, no se si es puro masoquismo pero, me gusta pensar que soy lo suficientemente fuerte para soportarlo.
Es por ello que sonrío de oreja a oreja. Porque me he dado cuenta de ello.
Soy dueña de mi misma, ¡me siento bien!
─¿sabes? Yo tampoco me olvidé de ti. ─digo; pero cuando pronuncio mis palabras, no puedo evitar que se me escape naturalmente una mueca que afecta mi sonrisa.
No me doy cuenta de lo que estoy haciendo, me he engañado a mi misma.
Estoy montando todo un teatro para vengarme de él.
Es más, estoy actuando como una estúpida.
Me pongo seria, y luego sonrío como loca.
¿quiere decir otra razón mas para la lista?¿encima de que éste chico me halla roto el corazón, también me hace perder el juicio?
Mis pensamientos no son coherentes, estoy confundida.
La certeza de hace unos segundos se esfumó tan rápido como llegó.
─Eso quiere decir que existe una posibilidad de que… ─responde Ryan como quien no quiere la cosa.
No, no quería decir eso. Quería refregarle en la cara todo.
Pero… mi cabeza es un colador.
Tic, Tac. Los minutos pasan.
Creo que me quedé congelada con la sola idea de que él vuelva a ser parte de mi vida. O mas bien de no estar el 100% segura de querer decir no.
─De que… ─prosigue Ryan, seguramente por no parecer un tonto. La conversación acabó ahí mismo, en cuanto dejó su insinuación en el aire. ─…¿no me odies?.
Ya no me duele pensar en ello; de hecho, no se si es puro masoquismo pero, me gusta pensar que soy lo suficientemente fuerte para soportarlo.
Es por ello que sonrío de oreja a oreja. Porque me he dado cuenta de ello.
Soy dueña de mi misma, ¡me siento bien!
─¿sabes? Yo tampoco me olvidé de ti. ─digo; pero cuando pronuncio mis palabras, no puedo evitar que se me escape naturalmente una mueca que afecta mi sonrisa.
No me doy cuenta de lo que estoy haciendo, me he engañado a mi misma.
Estoy montando todo un teatro para vengarme de él.
Es más, estoy actuando como una estúpida.
Me pongo seria, y luego sonrío como loca.
¿quiere decir otra razón mas para la lista?¿encima de que éste chico me halla roto el corazón, también me hace perder el juicio?
Mis pensamientos no son coherentes, estoy confundida.
La certeza de hace unos segundos se esfumó tan rápido como llegó.
─Eso quiere decir que existe una posibilidad de que… ─responde Ryan como quien no quiere la cosa.
No, no quería decir eso. Quería refregarle en la cara todo.
Pero… mi cabeza es un colador.
Tic, Tac. Los minutos pasan.
Creo que me quedé congelada con la sola idea de que él vuelva a ser parte de mi vida. O mas bien de no estar el 100% segura de querer decir no.
─De que… ─prosigue Ryan, seguramente por no parecer un tonto. La conversación acabó ahí mismo, en cuanto dejó su insinuación en el aire. ─…¿no me odies?.
« ¡¿Qué?! » pienso para mis adentros.
Mi cara se empieza a transformar en la pura incredulidad en persona.
¿Es eso lo que quería decir? O… yo interpreté las cosas erróneamente.
¡Oh! Caigo en la cuenta de que ese es él. De que cuando dice algo o hace algo que me deja fuera de lugar, lo compensa con algo estúpido o bromas; o en este caso, algo de una carga mucho mas ligera.
Tengo que admitir que me siento mucho mejor, porque esa si es una pregunta que puedo contestar.No lo odio, por lo menos no ahora. Es decir, si estuve muy… pero… ¡Oh, Dios! ¡¿Qué me pasa?!
No puedo seguir con esto, supongo que estoy entrando en shock, puesto que no lo hice en cuanto lo vi.
A lo mejor fueron sus palabras, que me dispararon el pulso hasta poderlo sentir por todos lados.
Me rindo.
Estoy en transe y no voy a poder contestar nada de lo que él diga ahora, pero ¿Qué hago? ¿Me voy sin mas? ¿Le explico cualquier mentira? O… ¿Le digo todo?.
Pienso en esta ultima pregunta, y siento que me invade una rabia instantánea.
El recuerdo no tarda en llegar.
No me molesto en detenerlo, de hecho me separo de él, que estaba parado frente mi observando todo.
Me siento en un banco, uno diferente con un árbol detrás que me podía servir de respaldo. Si lo hubiera visto antes, cuando llegué, lo hubiera elegido.
Me siento y apoyo mi cabeza en árbol. No hace falta mirar para saber que Ryan ya estaba sentado al lado mío.
No me molesta en absoluto, me da tiempo de procesarlo todo.
Pienso en el día que fui al parque, con la esperanza de sacar todo de dentro mío. Como una fruta, cuando se pone en mal estado, se pudre sin pedir permiso. Y lleva consigo a las demás que la rodean. Todas se empiezan a pudrir.
Eso es lo que tenia que evitar, pudrirme todo por dentro.
Cuando terminé de gritar; me sentí mejor, no del todo pero mejor. Comprendo que, lo que necesitaba, lo que en verdad me haría sentir bien completamente, es habérselo dicho a él y no al aire.
Desde aquel día en que Ryan decidió que ya no tendríamos que estar mas juntos, yo lo acepté; lo acepté porque no me quedaba otra, porque creía que era tonto e inútil siquiera suplicar.
En definitiva, era de débiles.
Yo no quería ser débil, lo que me llevó a callar.
Nunca le dije a nadie lo mucho que dolió sentir que no era lo suficiente, que no estaba a la altura. Nunca pregunté mas nada, simplemente hice como si nada malo hubiera pasado. Yo sabia que era malo, pero no me di cuenta de ello hasta que llegué a casa y me topé con mi padre.
─No quise decir eso, ─comienzo titubeante haciendo referencia a su insinuación, de todos modos ya sabe a lo que me refiero. ─y… no puedes esperar a que esté lucida y perfecta después de haber desaparecido y hacerte aparecer, así, como si nada, bombardeándome con preguntas esperando que te las conteste. ─es mejor ser honesta. Después de todo voy a terminar mi rehabilitación.
Voy echarle todo en cara, lo acabo de decidir.
Echo un vistazo a su expresión, y se da cuenta que yo no voy a ir por su jueguito. Y todo rastro de felicidad y broma desaparece.
Es obvio que se dio cuenta que no respondí no a la pregunta de si le odiaba.
Es extraño.
Puedo ver pasar todo por sus ojos, sin embargo su expresión sigue intacta: cauta.
─No te odio. ─le digo para tranquilizarlo, y funciona.
─Tú no entiendes. ─responde después de varios minutos pensándoselo.
Levanto una ceja involuntariamente. Ahora lo que no entiendo es su respuesta.
─Si, y seguro que tú si lo comprendes todo. ─digo exasperada, lo que me sorprende porque pensé que ya me había calmado.
Insolente, se me viene a la mente.
El me bota como pañuelo descartable, ¿y yo no entiendo?, ¿Qué derecho tiene para reprochar algo, cuando él mismo me dejó?
Lo miro a los ojos esperando una respuesta. Por lo que se levanta y se arrodilla ante mi tomándome las manos.
Me incomoda porque no estaba preparada, y porque no quiero su contacto.
Intento deshacerme de las de él. Pero las aprieta con obstinación.
─¡Lo lamento!, ¿si? Lo lamento. Soy idiota, ya lo sabes. ─estaba suplicando, no me lo puedo creer.
Volvió a desequilibrarme. Había cambiado mucho, no solo físicamente.
Ryan nunca, pero nunca me hubiera suplicado antes. Hubiera usado otra táctica conmigo pero nunca una suplica.
No respondí porque no quiero hacer lo mismo que hace un rato.
Definitivamente eran sus palabras las que me desacomodaban.
No podía ignorar que estaba arrepentido, no se si de haberme dejado, pero si de haberme hecho sufrir.
Bueno, ¿Qué más da? Le voy a dar mi discurso.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Capitulo 6
Me bajé en un lugar muy bonito, casas bien arregladas, y limpio. Sobre todo limpio. Había gente rondando por ahí, toda la composición daba una sensación de tranquilidad.
Me bajé justo en frente de una plaza, porque ni modo que me bajara en un barrio donde no hubiera nada.
Crucé la calle y me senté en un banco bajo un árbol grandísimo.
No tenía mucho que hacer, por lo que me acomodé y me puse a observar a la gente, las casas, el lugar.
Había una pequeña que me llamó la atención. Era muy bonita por cierto, vestía una camisita de flores y una falda mini de color negra. Me gustó su cabello, largo, castaño y lacio.
Me dio envidia.
Ella danzaba alrededor de su madre, sonreía y corría hacia los juegos -que no eran muchos, solo unas hamacas, y toboganes-. Aunque para los niños una botella vacía es el juguete mas divertido de todos.
Lo que me gustó de ella fue su simpleza. Todo parecía caerle bien, cuando su madre decía algo y ella simplemente lo hacia, sin preguntar, quejarse ni nada.
Vi a su madre mirar el reloj en su muñeca, y a continuación se alejaron a paso acelerado.
Divagué con la mirada toda la plaza, no estaba atestada, pero no había tanta gente, lo cual me alegró. Eso era lo que daba el clima de calma.
Encontré que una señora, de unos 40 y tantos años estaba en la misma situación que yo. Sentada, sin ninguna preocupación, mirando pasar el tiempo. Supongo que ella tenía derecho, cualquier problema que ella pudiera tener seria más importante que el mío.
Hice una mueca, tanta gente con tantos problemas, y yo… que desperdicio.
Se me vino en la mente el rostro de Liam. Seguro le molestó esto mismo que me acabo de dar cuenta.
Siempre va a tener la razón.
De repente mi mente recordó el sueño. El latido de mi corazón se aceleró y empecé a sentir un calor en el rostro.
¿Qué me pasa? Fue sólo un sueño.
─Hola ─mi corazón se detuvo, ¡Que cambio! Me quede congelada, era una voz que se me hizo familiar, sin embargo el susto me invadió.
En un segundo el tiempo pasaba más lento que nunca, y ahora empieza a pasar volando.
Estaba tan distraída que en ningún momento sentí acercarse a nadie, y me di un buen susto. La realidad es que, el susto proviene mas por el tono y la semejanza de voz a alguien, mas que el susto de pillarme desprevenida.
No quería mirar, no importaba que me equivocara, y pasara vergüenza. Sólo no quería arriesgarme.
Así que dirigí mi mirada a la hierba bajo mis pies, con un claro signo de terquedad en que no iba a mover esta postura.
─Mmm… ¿Estás bien? ─dijo.
Dio un vuelco total, esto se convirtió en pesadilla. No podía equivocarme, no podía. Era su voz, un poco más grave y amplia, pero era su voz.
Estaba aturdida, no lo podía creer, era imposible.
Esto tendría que ser otro sueño, si, eso debe ser.
Mi acompañante se puso frente a mí. Y yo no me moví ni un centímetro.
Ya no podía centrar mi vista al suelo.
Vi unas zapatillas deportivas de buena marca, un tanto escondidas bajo un pantalón baquero a medida. El pantalón tenia un detalle de desgaste al frente, y oscuro a los costados.
Enfoque mi vista al movimiento, puesto que las rodillas poco a poco se empezaban a marcar en el pantalón.
Esta persona se estaba poniendo en cuclillas para ver mi rostro.
No podía hacer nada, ¿Qué iba a hacer? Estaba congelada. Además una parte de mi quería acabar con todo esto.
Si, no me había equivocado. Era él.
Ryan.
Esta ahí, en persona, frente a mi, en cuclillas.
Estaba cambiado. Sus ojos más rudos, y más amables a la vez. Sus facciones cambiaron totalmente, ya eran las de un hombre y no las de un chico. Su cabello, ¡OH! ¡Su cabello!
Desapareció. Su cabeza estaba sólo cubierta por una fina capa de cabello castaño claro.
─Hola ─sonrió para darme ánimos. ─¿Estás bien? Pareces… desorbitada. ─agregó, probablemente no era la palabra que quiso decir, pero ya qué.
─No. ─logré por fin decir algo.
─¿No estás bien? ¿Qué tienes? ¿Qué te duele? ─dijo cambiando su rostro a preocupación.
─No, no ─estaba atontada, no podía darme a entender. ─No a vos, a tu persona
No se si entendió, pero yo me levanté, recuperando mi movilidad, y caminé sin saber a donde ir, pero caminaba en paso firme como si lo supiera.
─¡Em! ─gritó a mis espaldas.
Se me vinieron unas ganas de darme vuelta y decirle que no me llamara así. Pero no hizo falta. Sentí una mano fuerte en ambos brazos y giré bruscamente quedando frente a él.
─No hagas esto ─suplicó ─He estado hecho un idiota todo este tiempo, y todo es porque no estoy contigo. Te vi ahí sentada, y dije que el destino me envía a estar junto a ti. Ya te he visto otras veces, y en todas se me ha parado el corazón. Me dan ganas de volver el tiempo atrás, y haber tenido la inteligencia, madurez o como quieras llamarlo, para no dejarte. ─hizo una pausa. No se si esperando una respuesta o qué. ─Estoy arrepentido ─prosiguió.
─Suéltame ─dije seria. Pero cuando obedeció se me escapó una sonrisa grande y ancha.
Él la tomó como felicidad por su vuelta, y sonrió también.
─Nunca deje de pensar en ti. Nunca te olvidé. Nunca dejé de amarte. ─Sentenció.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Capitulo 5
Era la fiesta de alguien en la escuela que no recordaba su nombre, pero no importaba tampoco. Eso no era lo que importaba.
La casa era elegante, todo de madera costosa, con ventanales por donde quiera que se vea. Había cuadros de muy buen gusto en los lugares exactos, todo encajaba perfectamente. También parecía todo muy delicado, me daba miedo moverme bruscamente y romper algo.
Me encontraba rodeada de gente que en la vida había visto, sin embargo me resultaban conocidas.
Estaba en la “barra” -creo que se le puede llamar así, después de tanto lujo, ¿Por qué esta gente no iba a tener su propia barra en su living?-, en mis manos tenia un vaso estrecho, pero alto, tenia una bebida alcohólica que me gustaba, supuse que era Sex on the Beach. Mire a mi costado y vi a Helen, mi mejor amiga, que estaba con la mirada perdida en la gente que se agrupaba para bailar.
─¿A quién le hechas el ojo? ─pregunté divertida por su expresión. Supuse que estaba imaginando cosas, como era su costumbre en cuanto veía alguien interesante.
Ella sonrió ante mi pregunta, y seguramente porque había acertado.
─En la otra punta, ¿ves? Remera bien ajustadita a esa crueldad para mi,... bueno…-se detuvo para no seguir, yo me reí con ganas y ella prosiguió. ─jeans oscuros, moreno. Por favor, párame cuando quieras, ¿eh? ¿No te das cuenta que se me cae la baba?
─Si, si ─Dije entre risas. ─Disculpa, me perdí en tu descripción. Ya lo veo, no está nada mal.
Me miró con una mirada seria, casi de perrito mojado.
─No puedo hacerlo sola, ¡ayúdame! ─Pidió
─¡¿qué?! No, no… pero… ¿qué quieres que haga? ¿Ir y decir, “hola, a mi amiga se le cae la baba por ti”? Estas loca. ─Declaré
─No, no seas tonta. Sólo quiero bailar con él, y lo demás queda para el destino. ─Se estaba molestando porque veía por si misma que no iba a hacer semejante ridiculez. Sin embargo, mientras ella hablaba, le pedí al cantinero más de lo que estaba tomando.
─Aquí tiene ─dijo con extremo interés, que no presté atención.
Miré a mi amiga que tenia la cabeza gacha por mi rechazo.
Bufé teatralmente para llamar su atención.
Ella me observó atentamente con la esperanza en sus ojos castaños.
Levanté ambas cejas como signo de que siguiera cada paso. Me llevé el vaso a la boca, y bebí hasta el fondo su contenido. Quedé un poco estúpida, pero en fin, crucé la habitación en dirección al “moreno” sin nombre, por ahora.
Me hice la distraída y me detuve cerca de él.
A continuación, hice lo primero que se me pasó por la mente.
Lo miré intentando parecer que lo conocía, hasta que se fijó en mí.
─Yo te conozco ─dije extrañada de haberlo encontrado aquí.
─Mmm… No lo sé ─Dijo pensativo, intentando recordar mi persona.
─Bueno, en realidad no a mí. Pero si alguien especial. ─Decía lo primero que se me ocurría.
─¿Sos pariente de alguien que conozco?
No sé porque, pero me quedé en blanco.
─Voy a empezar de nuevo ─respondí con una sonrisa tonta en los labios. ─Si te conozco, por supuesto, ¿cómo no conocer el hombre que le robó el corazón a mi mejor amiga? ─¡Que vergüenza!, me estaba poniendo en ridículo a mi misma, sentía como la sangre subía rápidamente a mis mejillas.
El tipo estará pensando que estoy bien borracha. Lo peor de todo es que la entera situación me causaba risa, pero la contuve para no arruinarlo todo.
Al comprender a qué me refería, sonrió.
Al no obtener respuesta, me puse más roja todavía, hubiera parecido un tomate a los ojos del “moreno”.
─¡Vamos! ─reinicie la conversación, que no se porqué se había acabado incómodamente. Miré a donde mi amiga esperaba y moví la cabeza en señal para que viniera. ─Es una fiesta y hay que divertirse, ¿no? Además ella es preciosa. Me das las gracias luego. ─hice lugar para que Helen se incorporara entre nosotros.
─Hola ─dijo tímidamente Helen.
─Ella es Helen. Helen, el es… es… ─No me di cuenta que ni siquiera le pregunté su nombre. Era tan patética, que el “moreno” quiso salvar mi pobre intento de ser intermediaria-Cupido.
─Soy Derek ─respondió.
Listo, mi trabajo terminó. Así que me retiré disimuladamente.
Cuando me retiraba, volteé para dar media vuelta. Y me tropecé con alguien.
─Lo siento ─me apresuré a decir, y cuando levante la vista, era Liam.
─No hay problema, ─respondió sonriendo ─en tanto bailes conmigo.
De repente me agarró con una mano la cintura, y la otra en el hombro. No pude escapar, por supuesto.
Bailaba lento, totalmente descolocado a la música que tocaba, que por el contrario, era movida.
─Estás muy linda hoy ─dijo en tono seductor.
La música cambió por completo y de repente estábamos bien a su compás.
─¿Qué estás diciendo? ─dije sonriendo por el cumplido.
─Podría decir muchas cosas sobre ti. Pero antes, me parece mejor hechos, que mil palabras
Rodeó con ambos brazos mi cintura, lo que lo acercó mucho más a mí.
Se fue acercando más y más a mí, hasta tener su rostro a escasos centímetros del mío, podía hasta sentir su calida respiración.
***
Desperté agitada, tirando las almohadas por cualquier lado.
Suspiré.
Nada tenia sentido, ¡por supuesto!
Fue un sueño. Hice una mueca ante el hecho, y fue doloroso. Sentí todo el lado izquierdo hinchado. Cierto, recordé lo de anoche.
Salté de la cama, alcé las almohadas, para no tropezar, y me dirigí al espejo.
Encontré la cara de una chica pálida, asustada y con la mirada en el pasado.
Voy a cambiar eso.
Hoy voy a planear un viaje, con destino desconocido.
***
Miraba por la ventana del colectivo como el paisaje se iba poco a poco.
El destino me enviaria al lugar que le apetezca.
No me importaba tampoco, ya estaba conforme con solo alejarme de el hueco negro que es mi casa.
La casa era elegante, todo de madera costosa, con ventanales por donde quiera que se vea. Había cuadros de muy buen gusto en los lugares exactos, todo encajaba perfectamente. También parecía todo muy delicado, me daba miedo moverme bruscamente y romper algo.
Me encontraba rodeada de gente que en la vida había visto, sin embargo me resultaban conocidas.
Estaba en la “barra” -creo que se le puede llamar así, después de tanto lujo, ¿Por qué esta gente no iba a tener su propia barra en su living?-, en mis manos tenia un vaso estrecho, pero alto, tenia una bebida alcohólica que me gustaba, supuse que era Sex on the Beach. Mire a mi costado y vi a Helen, mi mejor amiga, que estaba con la mirada perdida en la gente que se agrupaba para bailar.
─¿A quién le hechas el ojo? ─pregunté divertida por su expresión. Supuse que estaba imaginando cosas, como era su costumbre en cuanto veía alguien interesante.
Ella sonrió ante mi pregunta, y seguramente porque había acertado.
─En la otra punta, ¿ves? Remera bien ajustadita a esa crueldad para mi,... bueno…-se detuvo para no seguir, yo me reí con ganas y ella prosiguió. ─jeans oscuros, moreno. Por favor, párame cuando quieras, ¿eh? ¿No te das cuenta que se me cae la baba?
─Si, si ─Dije entre risas. ─Disculpa, me perdí en tu descripción. Ya lo veo, no está nada mal.
Me miró con una mirada seria, casi de perrito mojado.
─No puedo hacerlo sola, ¡ayúdame! ─Pidió
─¡¿qué?! No, no… pero… ¿qué quieres que haga? ¿Ir y decir, “hola, a mi amiga se le cae la baba por ti”? Estas loca. ─Declaré
─No, no seas tonta. Sólo quiero bailar con él, y lo demás queda para el destino. ─Se estaba molestando porque veía por si misma que no iba a hacer semejante ridiculez. Sin embargo, mientras ella hablaba, le pedí al cantinero más de lo que estaba tomando.
─Aquí tiene ─dijo con extremo interés, que no presté atención.
Miré a mi amiga que tenia la cabeza gacha por mi rechazo.
Bufé teatralmente para llamar su atención.
Ella me observó atentamente con la esperanza en sus ojos castaños.
Levanté ambas cejas como signo de que siguiera cada paso. Me llevé el vaso a la boca, y bebí hasta el fondo su contenido. Quedé un poco estúpida, pero en fin, crucé la habitación en dirección al “moreno” sin nombre, por ahora.
Me hice la distraída y me detuve cerca de él.
A continuación, hice lo primero que se me pasó por la mente.
Lo miré intentando parecer que lo conocía, hasta que se fijó en mí.
─Yo te conozco ─dije extrañada de haberlo encontrado aquí.
─Mmm… No lo sé ─Dijo pensativo, intentando recordar mi persona.
─Bueno, en realidad no a mí. Pero si alguien especial. ─Decía lo primero que se me ocurría.
─¿Sos pariente de alguien que conozco?
No sé porque, pero me quedé en blanco.
─Voy a empezar de nuevo ─respondí con una sonrisa tonta en los labios. ─Si te conozco, por supuesto, ¿cómo no conocer el hombre que le robó el corazón a mi mejor amiga? ─¡Que vergüenza!, me estaba poniendo en ridículo a mi misma, sentía como la sangre subía rápidamente a mis mejillas.
El tipo estará pensando que estoy bien borracha. Lo peor de todo es que la entera situación me causaba risa, pero la contuve para no arruinarlo todo.
Al comprender a qué me refería, sonrió.
Al no obtener respuesta, me puse más roja todavía, hubiera parecido un tomate a los ojos del “moreno”.
─¡Vamos! ─reinicie la conversación, que no se porqué se había acabado incómodamente. Miré a donde mi amiga esperaba y moví la cabeza en señal para que viniera. ─Es una fiesta y hay que divertirse, ¿no? Además ella es preciosa. Me das las gracias luego. ─hice lugar para que Helen se incorporara entre nosotros.
─Hola ─dijo tímidamente Helen.
─Ella es Helen. Helen, el es… es… ─No me di cuenta que ni siquiera le pregunté su nombre. Era tan patética, que el “moreno” quiso salvar mi pobre intento de ser intermediaria-Cupido.
─Soy Derek ─respondió.
Listo, mi trabajo terminó. Así que me retiré disimuladamente.
Cuando me retiraba, volteé para dar media vuelta. Y me tropecé con alguien.
─Lo siento ─me apresuré a decir, y cuando levante la vista, era Liam.
─No hay problema, ─respondió sonriendo ─en tanto bailes conmigo.
De repente me agarró con una mano la cintura, y la otra en el hombro. No pude escapar, por supuesto.
Bailaba lento, totalmente descolocado a la música que tocaba, que por el contrario, era movida.
─Estás muy linda hoy ─dijo en tono seductor.
La música cambió por completo y de repente estábamos bien a su compás.
─¿Qué estás diciendo? ─dije sonriendo por el cumplido.
─Podría decir muchas cosas sobre ti. Pero antes, me parece mejor hechos, que mil palabras
Rodeó con ambos brazos mi cintura, lo que lo acercó mucho más a mí.
Se fue acercando más y más a mí, hasta tener su rostro a escasos centímetros del mío, podía hasta sentir su calida respiración.
***
Desperté agitada, tirando las almohadas por cualquier lado.
Suspiré.
Nada tenia sentido, ¡por supuesto!
Fue un sueño. Hice una mueca ante el hecho, y fue doloroso. Sentí todo el lado izquierdo hinchado. Cierto, recordé lo de anoche.
Salté de la cama, alcé las almohadas, para no tropezar, y me dirigí al espejo.
Encontré la cara de una chica pálida, asustada y con la mirada en el pasado.
Voy a cambiar eso.
Hoy voy a planear un viaje, con destino desconocido.
***
Miraba por la ventana del colectivo como el paisaje se iba poco a poco.
El destino me enviaria al lugar que le apetezca.
No me importaba tampoco, ya estaba conforme con solo alejarme de el hueco negro que es mi casa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
